El Papa Juan Pablo II afirmó que el infierno no era un sitio sino un estado del alma, Benedicto XVI dice que el infierno sí existe. Interesante polémica ya que está basada en la fe. En una película americana se discutía sobre la existencia real de Santa Claus, y al final todo terminaba siendo un asunto de fe. Sobre esta discusión pienso lo mismo. Creer en el cielo o en el infierno como sitios físicos o como estados del alma, cae en el campo de la creencia religiosa que es absolutamente respetable. Tanto los que creen en el infierno como lugar físico, o los que creen en el infierno como estado del alma tienen razón, así parezca ilógico.
La creencia religiosa de una persona es algo totalmente respetable, sobretodo en torno a temas tan delicados. Lo que sí me parece odioso es tratar de que otros piensen como yo, o crean en lo que yo creo. Si usted cree que el infierno existe lo respeto. Si usted cree que es un estado del alma lo respeto, y si no cree en nada lo respeto.
En los últimos años se ha dado una tendencia a radicalizar las posiciones, y pensar que aquellos que no piensan como yo son mis enemigos, eso es absurdo. Me parecen que las posiciones de los dos Papas citados son importantes, y si sus fieles siguen esas directrices los respeto.
Tolerancia, respeto, son palabras que deben prevalecer en nuestra sociedad, la radicalización, el irrespeto, la intolerancia, han llevado a lo largo de la historia humana a guerras, conflictos, discusiones vacías e inútiles, y pérdida de tiempo.
Cada quien es libre de profesar la religión que quiera, y si es ateo o agnóstico también es respetable, lo que me parece reprobable es cuando por la fuerza me tratan de hacer creer en algo o cuando me discriminan por cualquiera de mis creencias.
No me parece estéril la discusión sobre el cielo y el infierno, es respetable, y yo tengo mi propia posición sobre esto. Pero también sería interesante que estas discusiones se llevaran al terreno práctico, ya que en el mundo hay muchos problemas reales y sí tienen existencia física comprobada. La pobreza, el hambre, la corrupción, la injusticia, el calentamiento global, las guerras, etc, necesitan ser solucionados y no lo van a ser si nuestros guías están pensando en cuestiones abstractas o que caen en el terreno personal de la fe.
Necesitamos que más personas piensen en cómo resolver los problemas humanos, son bonitas las discusiones de fe, pero, y no es para pelear, creo que situaciones más importantes requieren de soluciones creativas. Esos problemas físicos sí reclaman debate, reclaman discusión, reclaman pensar, por lo que respeto a los piensan en el cielo o en el infierno, pero me interesa más hacer el cielo en la Tierra, por lo que me pondré a pensar en esto, y tratar de erradicar el infierno en la Tierra.
La creencia religiosa de una persona es algo totalmente respetable, sobretodo en torno a temas tan delicados. Lo que sí me parece odioso es tratar de que otros piensen como yo, o crean en lo que yo creo. Si usted cree que el infierno existe lo respeto. Si usted cree que es un estado del alma lo respeto, y si no cree en nada lo respeto.
En los últimos años se ha dado una tendencia a radicalizar las posiciones, y pensar que aquellos que no piensan como yo son mis enemigos, eso es absurdo. Me parecen que las posiciones de los dos Papas citados son importantes, y si sus fieles siguen esas directrices los respeto.
Tolerancia, respeto, son palabras que deben prevalecer en nuestra sociedad, la radicalización, el irrespeto, la intolerancia, han llevado a lo largo de la historia humana a guerras, conflictos, discusiones vacías e inútiles, y pérdida de tiempo.
Cada quien es libre de profesar la religión que quiera, y si es ateo o agnóstico también es respetable, lo que me parece reprobable es cuando por la fuerza me tratan de hacer creer en algo o cuando me discriminan por cualquiera de mis creencias.
No me parece estéril la discusión sobre el cielo y el infierno, es respetable, y yo tengo mi propia posición sobre esto. Pero también sería interesante que estas discusiones se llevaran al terreno práctico, ya que en el mundo hay muchos problemas reales y sí tienen existencia física comprobada. La pobreza, el hambre, la corrupción, la injusticia, el calentamiento global, las guerras, etc, necesitan ser solucionados y no lo van a ser si nuestros guías están pensando en cuestiones abstractas o que caen en el terreno personal de la fe.
Necesitamos que más personas piensen en cómo resolver los problemas humanos, son bonitas las discusiones de fe, pero, y no es para pelear, creo que situaciones más importantes requieren de soluciones creativas. Esos problemas físicos sí reclaman debate, reclaman discusión, reclaman pensar, por lo que respeto a los piensan en el cielo o en el infierno, pero me interesa más hacer el cielo en la Tierra, por lo que me pondré a pensar en esto, y tratar de erradicar el infierno en la Tierra.
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