“Yo quiero ser prepago”


Eso decía una muchacha en una página de Facebook. La verdad, no me sorprendió. La cultura de nuestro país ha llevado a la gente a buscar el dinero de cualquier forma. En este momento se transmite en la televisión colombiana una serie llamada “La prepago”, la historia de una universitaria que decide dedicarse a esta actividad para pagar deudas y ayudar a su familia.

Ser “prepago” en Colombia significa trabajar en uno de los oficios más antiguos de la humanidad: la prostitución. Sin embargo, estas muchachas generalmente tienen un nivel social más alto que el de las prostitutas habituales. También se les denomina como “acompañantes”.

No quiero entrar a juzgar moralmente a estas personas. En lo personal nunca he contratado ni contrataría a una prepago para ejercer este oficio. Sé que el tema es difícil, en algunos países esta actividad es ilegal, en Colombia no; aunque el proxenetismo sí está penalizado.

Lo que me llama la atención es la cultura de la obtención del dinero de cualquier forma. Pienso que ejercer la prostitución no debe ser enteramente agradable, debe ser duro hacer el amor por dinero. Algunos piensan que probablemente a estas mujeres les debe encantar ejercer este oficio, yo creo que no. En el interior deben padecer un drama que sólo ellas podrían describir completamente. Considero a estas personas.

Nuestra sociedad ha infundido valores equivocados, que han llevado a la gente a incursionar en aventuras poco éticas, y algunas ilegales. La corrupción en el sector público y en el privado está desbordada, los recientes escándalos en la contratación del Distrito Capital de Bogotá, en la rama judicial, en la administración de impuestos, nos muestran que algo no está funcionando bien en Colombia. Eso sin contar con el catálogo de grupos delictivos organizados que funcionan en nuestro país: guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, contrabandistas, jaladores de carros, fleteros, atracadores, bandas criminales, etc. La cosa está dura.

Para rematar, en torno a estas actividades las prepago pululan en nuestra sociedad. Los narcotraficantes –que aquí llamamos traquetos- están generalmente acompañados por prepagos. Otros dicen que la situación económica ha inducido a la gente a meterse en actividades inmorales e ilegales. Es verdad, el desempleo, la falta de oportunidades, la carencia de cupos en colegios y universidades, y la carencia de medios para subsistir, han llevado a la gente a tomar medidas desesperadas. Sin embargo, también es cierto que personas que no necesitan de más dinero se han metido a ejercer la corrupción en forma industrial. Pienso yo, que la falta de valores es una de las causas más importantes.

El éxito en nuestro medio se mide por la cantidad de dinero que tiene una persona. Fulanito es alguien si tiene una camioneta, un penthouse, y una cuenta corriente bastante abultada; a contrario sensu, si zutanito anda en bus, paga arriendo, y tiene algo de plata, esa persona no es nadie –aunque la frase está mal construida-. El éxito se mide por el dinero que tiene una persona, y si a eso se le acompaña la ostentación de poder, aún mejor. ¿Qué le dicen lo papás a los niños? Les dicen: “Mijo avíspese”. ¿Qué significa “mijo avíspese”? Significa que ese muchachito o muchachita debe obtener lo que desea de cualquier forma. El medio no interesa, lo que interesa son los fines, satisfacer las necesidades y los deseos de cualquier forma.

Una actriz y presentadora de la televisión fue expulsada de una universidad por copiarse. La mencionada mujer le informó a su madre del asunto, ¿cuál fue la respuesta de la progenitora? Le dijo: “¿Por qué se dejó agarrar?”. La madre no reprobó la conducta tramposa, reprobó la falta de astucia de su hija por dejarse coger. Un connotado profesor nos contó que cuando estaba haciendo una especialización en Europa les informó a sus padres que debía hacer trampa para pasar una materia, o de lo contrario la reprobaría. Hoy en día, ese profesor sale todos los días en los medios de comunicación, y hasta está considerado como uno de los mejores abogados del país.

La prostitución es un fenómeno antiguo, tan antiguo como el hombre mismo. De hecho, Jesús de Nazaret hablaba con prostitutas,  no las juzgaba, las compadecía. Yo también tengo la misma posición. No las juzgo, no las señaló con el dedo acusador, deben vivir un drama muy particular. De hecho, una de mis novelas (“Venus sonríe como tú”) aborda este tema. Una de las tres historias de mi segundo libro, narra la doble vida que lleva una oficinista para ganar más dinero. Sin embargo, tampoco debe ser algo enaltecedor, como para premiar, o para promover.

La sociedad debe generar más oportunidades en el campo económico, en el educativo, en el laboral. Una sociedad más próspera desestimula la incursión de la gente en actividades inmorales. Pero, también falta algo importante: inculcar otros valores. La educación, la cultura, no están estimulando comportamientos constructivos. Todo lo contrario, la corrupción ha permeado todos los estratos económicos, y todos los ámbitos sociales. La corrupción no sólo es de pobres, también es de ricos. Se necesita una reingeniería educativa en serio, no sólo pensar en ampliar la cobertura en los colegios y en los institutos tecnológicos y universitarios; el contenido de lo que se enseña y de cómo se enseña debe ser revisado. La mera instrucción no forma. Los profesores no deben ser simples recreacionistas o mensajeros, deben inculcar nuevas conductas, nuevos valores. La cultura también debe colaborar en esta reingeniería axiológica: la televisión, la radio, la literatura, el cine, la Internet, etc. Pero, si seguimos pensando que el criterio de éxito es el económico, seguiremos promoviendo el morbo y reproduciendo las conductas que nos están carcomiendo como sociedad.         

      

2 comentarios:

Carlos Insignares dijo...

" ¿Qué le dicen lo papás a los niños? Les dicen: “Mijo avíspese”. ¿Qué significa “mijo avíspese”? "Significa que ese muchachito o muchachita debe obtener lo que desea de cualquier forma. El medio no interesa, lo que interesa son los fines, satisfacer las necesidades y los deseos de cualquier forma."

Escuche mucho aquello sobre mi niñez y siempre me sigue causando hasta ahora la misma irritación, (también conocida como malícia índigena),es una frase que estimula al atropeyo del otro, no la identificaba como tal pero creo que eso siempre fue lo que me molesto.. ciertamente las condiciones han sido catalizadores de las actividades delictivas, estas ya se han covertido en hábitos y la sociedad tristemente premía a quienes actuan de estas formas.. en donde pretendiendo ser más vivos de los otros solo genera una sociedad de contradiciones y continua idiotez..en donde ya ni siquiera se aspira más del país como sociedad..

José Humberto Plascencia Aguirre dijo...

Este caso es parecido al mexicano donde se hace lo que sea por tal de conseguir ésto o áquello sin importar sobre quien se pasé. Hay demasiada corrupción en nuestro país y todo esto se lo debemos a nuestras autoridades.